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El rechazo de la fe
Roger Oakland

(P VII)

El reino de Dios en la Tierra

Parte VI <<<    

En el sitio de internet www.relevantmagazine.com/god-article. phprd=6365, hay un artículo escrito por Doug Pagitt, titulado Descifrando a los emergentes, el cual dice en una porción: «El reino de Dios es una conversación central en las comunidades emergentes... Y permítame decirle, el lenguaje del ‘reino de Dios’ es realmente grande en la Iglesia Emergente».

La Biblia dice que el Señor Jesucristo establecerá su reino cuando retorne a la tierra.  Hasta entonces, nunca podremos instituir una utopía aquí, sino que contrariamente continuaremos teniendo guerras y rumores de guerras; y el conflicto entre el bien y el mal permanecerá hasta el retorno de Jesús, tal como encontramos en la descripción de Juan sobre el corazón humano en los últimos días: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”(Ap. 22:11).

Por el contexto de la declaración profética de Juan, es claro que así es como serán las condiciones hasta el retorno de Jesús.  Pero hoy, una teología llamada Reino Ahora o Dominionismo está impregnando el pensamiento cristiano, y el movimiento de la Iglesia Emergente está adoptándola rápidamente y llevándola hacia la próxima generación.  Con la idea de que la Iglesia puede establecer el reino de Dios antes que Cristo retorne, y transformar esencialmente el planeta en un mundo cristiano, este sistema de creencias ha cambiado literalmente la forma cómo un número incontable de creyentes ven el mundo y viven sus vidas cristianas.  Lo que la mayoría de estos cristianos no se dan cuenta, es que la predisposición mental del reino de Dios en la tierra es todo un esfuerzo de Satanás por distorsionar el mensaje del verdadero reino de Dios y así negar el evangelio de Jesucristo.

Un punto de vista emergente sobre el futuro del planeta Tierra

     Al examinar las creencias escatológicas (el estudio de los últimos días) de los proponentes de la Iglesia Emergente, podemos entender mejor sus creencias acerca del reino de Dios.

En el libro de Brian McLaren, Una ortodoxia generosa, éste pone la fundación para su punto de vista del futuro, uno que apoyan muchos otros líderes emergentes.  Bajo el subtítulo «La escatología del abandono está siendo seguida por el atractivo evangelio del reino», escribe en la página 267: «La escatología evangélica dispensacional de los ‘que se quedan’ (la doctrina de las últimas cosas o tiempos finales que espera que el mundo sea destruido en sólo siete años o mil años y siete días, (dependiendo de la letra menuda) tiene perfecto sentido en el mundo moderno».

Condenando la advertencia y mensaje en el libro de Apocalipsis y la enseñanza del retorno de Jesucristo, McLaren añade en la página 268: «Los cristianos en los poderes centrales de modernidad (Inglaterra en los 1800 y Estados Unidos en los 1900) no vieron nada por adelantado en la historia del mundo secular de la modernidad industrial... nada excepto decadencia espiritual y destrucción global.  ¿La única esperanza de ellos?  Una especie de anzuelo colgado del cielo (la segunda venida), envolviendo a la creación entera como la envoltura vacía de un caramelo y lanzándola a una especie de receptáculo cósmico para que Dios finalmente lleve las almas al cielo... En este modelo virtualmente no hay continuidad entre esta creación y la nueva creación celestial; esta creación es borrada como un error, descartada como un envase de cartón no reciclable de leche.  ¿Por qué preocuparse por la creación?  ¿Por qué ponerse sentimental respecto a una caja que ha servido para su propósito y está próxima a ser desechada en el compactador del tarro de basura cósmico de la nada?»

McLaren no lee la Escritura desde una perspectiva apocalíptica, de hecho implica que tales ideas son relativamente nuevas y que para nada se originan en la Biblia.  Asegura que esos que creen en el escenario de los últimos días, han cometido un serio error de cálculo.  Y continúa: «Esta popular escatología evangélica cometió un error comprensible, pero grave: erróneamente supuso que la modernidad estaba allí o que siempre estaría, mientras que correctamente evaluaba cuán desesperado sería el futuro si la modernidad sin fin estaba verdaderamente sobre nosotros. Así como los cristianos primitivos no podían imaginar que el evangelio duraría más que el imperio romano... los evangélicos de los siglos XIX y XX no podían pensar que el evangelio duraría más que la modernidad, el imperio de la ciencia, el consumismo y el individualismo».

McLaren trata de convencer a los lectores de que los puntos de vista del retorno de Cristo, apocalipsis, tribulación, etc., están allí a disposición del mundo siempre cambiante en que vivimos.  Claro está, si estas teologías no se encuentran en la Biblia, entonces McLaren está correcto.  Sin embargo, el mundo moderno no es el autor, ¡Dios es y la Biblia respalda esto!

McLaren revisa una y otra vez muchas escrituras a fin de respaldar su creencia de que el reino de Dios será establecido aquí en la tierra en algún momento en el futuro por esfuerzo humano.  Escribe: «Para que la popular escatología evangélica proliferara tenía que ignorar, o mejor reinterpretar mucho de lo escrito por los profetas del Antiguo Testamento. Las visiones proféticas de reconciliación y paz ‘dentro’ de la historia (que metafóricamente impartían la idea de leones y corderos, niños y serpientes, espadas y rejas de arado, lanzas y azadones) tenían que ser desplazadas ‘más allá’ de la historia, ya fuera hacia un cielo espiritual o un territorio intermedio milenial, una zona poshistórica entre la historia y la eternidad, por así decirlo.  Ellos también tuvieron que marginalizar a Jesús, con todo esto del reino de Dios viniendo a la tierra, el cual se encuentra entre nosotros ahora, y está accesible hoy».

McLaren yerra todo el punto concerniente a las conversaciones del Señor Jesucristo sobre el reino de Dios, quien dijo: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí”(Jn. 18:36), y “...el reino de Dios está entre vosotros” (Lc. 17:21b).  El Señor estaba refiriéndose al Espíritu Santo que habita en el interior de esos que le reciben por fe, mientras que el señor McLaren habla de un reino comunal establecido en la tierra (antes del retorno de Cristo, siendo que él mismo dijo que establecería este reino físico).  El reino de McLaren estará centrado en la justicia social en oposición a la relación personal del individuo con Jesucristo.  Pero él no es el único que ve el reino de Dios en esta forma, este mismo concepto es la fundación del modelo de crecimiento de la iglesia con propósito de Rick Warren.

La iglesia inclusiva con propósito

     Rick Warren tiene un plan ambicioso llamado P.E.A.C.E., con el cual espera introducir el reino de Dios aquí en la tierra.  El acrónimo en inglés traduce paz.  Su meta es el establecimiento de nuevas iglesias y tener compañerismo con otras, equipar a los líderes, asistir a los pobres, cuidar de los enfermos y educar a la próxima generación.

Mientras los líderes políticos y económicos alrededor del mundo han discutido previamente programas sociales similares a fin de acabar con los problemas del mundo, hasta ahora todos han fracasado.  Warren cree que ha descubierto el componente perdido para el éxito: una iglesia en la que estén incluidos todos los credos y denominaciones.

Esta iglesia inclusiva es la tercera pata de lo que Warren llama «un taburete con tres patas».  En una entrevista publicada en el Philippine Daily Inquirer, el 30 de julio de 2006, él explica así lo que quiere decir: «Estos problemas son tan grandes, que todos han fracasado (en resolverlos).  Estados Unidos ha fracasado, lo mismo las Naciones Unidas.  Nadie ha solucionado estos cinco problemas, porque la solución necesita un taburete de tres patas.  Para la estabilidad de una nación, usted debe tener un gobierno fuerte y saludable, negocios fuertes y saludables e iglesias igualmente fuertes y saludables.

     Un taburete de tres patas tendrá estabilidad.  Por lo tanto, estoy viajando de un país a otro, enseñando cuál es el papel que desempeñan los negocios, cuál es el papel que desempeña la iglesia, y enseñándole a los líderes del gobierno cuál es el papel que ellos deben desempeñar, ya que todos deben trabajar unidos.  No podemos solucionar el problema en su país o en el mundo, si no trabajamos unidos».

Es muy probable que fuera Peter Drucker quien le inculcó esta idea a Warren.  Drucker hablaba de política, economía, las patas espirituales de la sociedad y la necesidad de que todas ellas trabajaran sinergísticamente para que así el mundo pudiera ser transformado en una sociedad pacífica y ordenada.

Parte del proceso de Warren es que la iglesia acabe con sus diferencias con otras religiones y entidades seculares, para que así pueda desarrollarse en un cuerpo más poderoso y efectivo.  En una conversación con Charlie Rose el entrevistador de PBS (Public Broadcasting Service), el 17 de agosto de 2006, Warren define así esta idea: «Cuando salgo a otro lugar y comienzo a decirle a las personas: ‘¿Desearía trabajar con nosotros en asuntos relacionados con la pobreza, enfermedades, sida, analfabetismo e injusticia?’, a menudo encuentro que tienen menos disposición a colaborar con nosotros que la disposición que nosotros tenemos para hacerlo con ellos.  En otras palabras, estamos diciéndoles: ‘Ustedes no tienen que cambiar sus creencias para poder trabajar con nosotros’.  Si sólo puede colaborar con aquellos con los cuales está de acuerdo, entonces está excluyendo a la mayor parte del mundo.  Es cierto, yo no le insisto a los musulmanes que cambien sus creencias por mí para que puedan trabajar en asuntos sobre pobreza.  No le insisto a un homosexual que cambie su forma de ser.  Ellos no van a aceptar lo que yo creo, como tampoco yo voy a aceptar lo que ellos creen».

Al decir «ustedes no tienen que cambiar sus creencias», Warren es capaz de extender los límites de su plan global de paz para incluir virtualmente cada sistema de creencias y persuasiones.  Esta sería la pata religiosa (o espiritual) de ese taburete de tres patas y llevará a lo que Warren se refiere en Mitos de la moderna mega iglesia, como una «segunda reforma».  Pero a diferencia de la primera reforma de esos que defendieron la verdad de la Palabra de Dios, la de Warren es de una naturaleza diferente, la cual define como una reforma  «de las obras» y no «de los credos».  Y explica en su entrevista con David Kuo, publicada en internet en un documento titulado La segunda Reforma de Rick Warren: «No va a ser acerca de lo que cree la iglesia, sino respecto a lo que la iglesia está haciendo».  En lugar de ser el Señor Jesucristo el punto focal de este cuerpo espiritual ecuménico, todo lo que se requiere es una causa común (es decir, erradicar los cinco gigantes globales que Warren ha identificado, tales como pobreza, enfermedades, etc.).

En la entrevista con Charlie Rose, Warren hace una declaración extraordinaria.  Mencionó que había conocido al líder de un grupo activista de homosexuales y le explicó a Rose que había encontrado solidaridad con él.  Dice: «Justo me acabo de reunir con Eric Sawyer, el presidente y co-fundador de ACT-UP.  Y le dije: ‘Eric, ¿cómo puedo ayudarte para que se escuche tu mensaje?  Sé que te preocupas por las personas que están muriendo.  ¿Cómo puedo ayudarte para que escuchen tus palabras?’.  Él respondió: ‘Usa tu autoridad moral’.  Y estoy trabajando con estas personas».

La iglesia de Warren que incluye a todos, abarca un amplio espectro de creyentes con una causa común.  Esta iglesia, no sólo incluye creyentes cristianos, sino también a todos los que comparten las mismas metas de él y están dispuestos a ser parte del plan de P.E.A.C.E.  En la entrevista, Rose le preguntó a Warren si estaría dispuesto a trabajar junto con los católicos para establecer su plan, y Warren respondió: «El cristianismo es un movimiento global.  De hecho, el cristianismo fue global 200 años antes que alguien comenzara a hablar sobre globalismo.  Es la única organización mundial en el planeta.  Hay 2.300 millones de cristianos en el mundo».

Warren identificó a esos 2.300 millones de cristianos, cuando le dijo a Rose: «Probablemente 600 millones de ellos, creo que son católicos.  Así que cuando los pone juntos, es la organización más numerosa en el mundo.  No sólo es la red en la que yo estoy incluido, sino que he estado entrenando a líderes por 26 años.  Hemos entrenado a unos 400.000 pastores en unos 163 países, todos de diferentes denominaciones.  Bueno, este sistema de 400.000 pastores, es pequeño, sólo una red diminuta comparada con todo el cristianismo alrededor del mundo».

En el año 2005, Warren habló ante la organización liberal el Foro sobre Religión.  A fin de clarificar la naturaleza ecuménica del plan de P.E.A.C.E. y la fuerza global que cree que podría tener, explica en Mitos de la moderna mega iglesia: «Ahora, cuando se tiene 25% de América básicamente católico, y 28 a 29% de América evangélico, juntos, es lo que se llama una mayoría.  Y es un bloque muy poderoso, si permanecen unidos en asuntos particulares... Yo le animo a que mire a esta alianza en desarrollo entre protestantes evangélicos y católicos».

La reforma de Warren, la cual instaurará el reino de Dios mediante la cooperación global por una causa común, incluirá católicos, musulmanes y homosexuales, una combinación completamente opuesta a la reforma del siglo XVI.

Warren además definió sus aspiraciones del reino de Dios en la entrevista con Rose, quien le pidió que discutiera el “papel de la iglesia”.  Warren le dijo a Rose que «hace unos cien años» el protestantismo se dividió.  Un grupo se enfocó en un evangelio social («en presentar el reino estableciendo una buena estructura social»), mientras que el otro se enfocó en la salvación personal de los individuos.  Warren siguió diciéndole a Rose: «Pero... de estos dos grupos, ¿cuál está en lo correcto?  Bueno, ambos están... y es necesario que vuelvan a reunirse».

El reino de Dios y un hombre de paz

     A la mayoría de personas, con sentido común y compasión, les gustaría ver un planeta sin pobreza, sin enfermedades y sin analfabetismo.  Doy gracias a Dios por todas las organizaciones que trabajan para ayudar a los que sufren, los enfermos y los pobres.  Jesús dejó muy claro que tenemos que preocuparnos por alcanzar a esos en necesidad.  Sin embargo, el trabajar para hacer que se haga una realidad la utopía en la tierra por medio de la unidad global y religiosa es fútil.  Lo que voy a decir tal vez haga enojar a algunas personas y podrían acusarme de ser fatalista.  Pero ningún lugar en la Escritura apoya la noción que seremos un reino sin lágrimas, dolor, pobreza y sufrimiento, hasta que retorne el Señor Jesucristo físicamente y él mismo lo establezca.

Hay otra pregunta que necesitamos considerar: ¿Podrán esos que no conocen al Rey establecer el reino de Dios?

Rick Warren cree que Dios le ha mostrado, no sólo los límites (o la falta de ellos) de este reino global venidero, sino también la estrategia para hacer que sea una realidad.  Antes que Warren concibiera el plan, dice que le preguntó a Jesús cómo alcanzar el mundo.  Y explica: «Entonces le dije: ‘¿Cómo lo harías Tú?  Tú no me dejarías sin una estrategia’.  Y encontré la respuesta en un pasaje en el capítulo 10 de Mateo y 10 de Lucas, en donde Jesús envía lejos a sus seguidores... y les dice: ‘Cuando vayan a una villa encuentren un hombre de paz’.  Debían encontrar un hombre de paz.  Hay un hombre de paz en cada villa, en cada gobierno, en cada negocio, en cada iglesia».

Warren también le inquirió a Jesús que le descubriera quién es este hombre de paz.  Y esta fue la respuesta que obtuvo, tal como relata Charlie Rose en su entrevista: «Y le dije así: ‘¿Quién es este hombre de paz?’  Él respondió: ‘Cuando encuentres el hombre de paz, si es franco y está dispuesto a trabajar contigo, bendícelo y comienza tu trabajo allí.  Si el individuo no está dispuesto a trabajar contigo, sacúdete el polvo de tus zapatos y ve a la próxima villa, ‘porque siempre encontrarás a alguien que trabaje contigo’.  El hombre de paz es franco e influyente...

     El hombre de paz no tiene que ser un creyente cristiano.  Puede ser un musulmán.  Puede ser un judío.  Porque cuando Jesús dijo, ‘Encuentra un hombre de paz’, todavía no habían cristianos.  Jesús no había muerto sobre la cruz.  No había resurrección.  Él sólo estaba diciendo, ve y encuentra a alguien que trabaje contigo».

Mientras Warren cree que una conversación con Jesús inspiró su plan para establecer el reino de Dios en la tierra, sería importante revisar las palabras del Señor registradas en la Biblia.  Irónicamente, Jesús dijo exactamente lo opuesto de lo que Warren propone.  En vista del hecho de que aún no había muerto, mucho menos resucitado, Warren sugiere que Jesús envió a sus discípulos proclamando paz porque no había otro mensaje que predicar todavía, pero Él sí despachó a sus discípulos con un evangelio de arrepentimiento, al proclamar: “El reino de los cielos se ha acercado”(Mt. 10:7).  Este es el mismo evangelio de arrepentimiento que anunció Juan el Bautista en preparación para el camino del evangelio de justificación por fe.  Jesús no dijo que tenían que buscar “un hombre de paz” en cada población, sino que más bien declaró: “Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis”(Mt. 10:11).

Ahora, el Señor sí les dijo a sus discípulos que usaran el saludo:“Paz sea a esta casa”, cada vez que entraran a un hogar, y que “si hubiere allí algún hijo de paz”se quedaran en ese lugar (Lc. 10:5-7).  Sin embargo, es importante reconocer que el criterio para permanecer en una casa no era el saludo de paz, sino si esos en el hogar recibían su mensaje: “Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies”(Mt. 10:14).

De hecho, el Señor Jesucristo dejó bien claro que los discípulos fueron enviados a proclamar un mensaje que muchos rechazarían, diciendo: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada” (Mt. 10:34).  Con toda diligencia el Señor advierte a sus discípulos que serán odiados por predicar el evangelio.  No obstante, Warren ha transformado completamente estos dos pasajes, sugiriendo que Jesús envió a sus discípulos a proclamar paz porque en ese tiempo no tenían otro mensaje que predicar.

Permítame hablar aquí en forma atrevida: si vamos a unir las manos con esos que creen en otro evangelio o no creen en ninguno, sólo por tratar de establecer un reino terrenal, unificado, no estaremos edificando el reino de Dios.

El propósito que impulsa el ecumenismo

     El ambicioso propósito que impulsa el plan de P.E.A.C.E. de Rick Warren puede que a primera vista suene bueno y parezca basarse en la Biblia, pero lo que hay debajo de la superficie debería preocuparnos.

Para entender el nuevo programa de reforma de Warren, vea lo que dijo el reportero Mark Kelly en un artículo publicado en internet con fecha 19 de abril de 2005, titulado «Rick Warren emprende una iniciativa global»: «Rick Warren le dijo a una multitud de 30.000 celebrantes reunidos en el estadio San Ángel en Anaheim, California, el 17 de abril, para conmemorar el XXV aniversario de la Iglesia Saddleback Community, que miles de iglesias alrededor del mundo están disponiéndose para erradicar cinco ‘problemas gigantescos’ que oprimen a miles de millones de personas».

Dan Wooding (otro reportero) elaboró sobre la iniciativa global de Warren, al comentar: «Rick Warren anotó un jonrón con su dramático anuncio el domingo 17 de abril ante 30.000 miembros y visitantes que celebraban el XXI aniversario de la iglesia en el Estadio San Ángel, hogar del equipo de béisbol Los Ángeles... (Warren) reveló el compromiso de la iglesia para una nueva reforma en el cristianismo, y una visión para un despertar espiritual en todo el mundo en el siglo XXI a través del plan de P.E.A.C.E., el cual cree que movilizará mil millones de soldados a pie de la iglesia cristiana en misiones para el año 2020».

Según Kelly, Warren también anunció que estaba uniendo manos con Chuck Colson quien lo asistiría en su meta por establecer el reino de Dios: «Warren también presentó a Charles Colson, fundador del Compañerismo de Prisión, quien anunció una nueva colaboración que introducirá los programas de Warren de Celebremos la Recuperación, en los ministerios en las prisiones de 108 países».

Mientras que el trabajo de Colson en el cuidado de los prisioneros es muy loable, su papel en unir a los protestantes y católicos para una causa común por medio del documento «Católicos y Evangélicos Unidos, es perturbador».

El acuerdo de colaboración entre Colson y Warren es significativo considerando que ambos son influencias importantes en la Iglesia y ambos simpatizan con la Iglesia Católica.

El discurso de Warren, pronunciado en la reunión en Anaheim, animó a sus seguidores a que le acompañaran para introducir el reino de Dios.  Warren declaró: «Estoy delante de ustedes ahora mismo con confianza, y les digo que Dios va usarlos para cambiar el mundo... Estoy mirando a un estadio colmado de personas que están diciéndole a Dios que harán cualquier cosa que se necesite para establecer el reino de Dios ‘en la tierra como en el cielo’.  Qué ocurrirá si los seguidores de Jesús le dicen: ‘¿Somos tuyos?’  ¿Qué clase de despertar espiritual ocurrirá?»

Pero... ¿Qué quiere decir Warren con «que harán cualquier cosa que se necesite?»  ¿Será posible que el unirse con los católicos para el avance del reino de Dios, esté en la agenda de Warren?

En un artículo titulado «Una alianza natural» escrito por David Brooks en el periódico New York Times del 26 de mayo de 2005, el autor hace algunas observaciones interesantes acerca de Warren y la reforma que él espera ver en el lapso de su vida.  Brooks declara: «Y cuando miro a la comunidad evangélica, veo a una comunidad en medio de una transformación, ampliando las actividades más allá de los asuntos tradicionales de aborto y matrimonio entre homosexuales, e involucrándose más en programas para ayudar a los necesitados.  Veo a Rick Warren, quien a través de su nueva iniciativa de P.E.A.C.E. está enviando miles de personas a Ruanda y otras naciones africanas para combatir la pobreza y las enfermedades.  Veo a Chuck Colson profundamente involucrado en Sudán.  Veo a Richard Cizik de la Asociación Nacional de Evangélicos conduciendo una agenda de servicio que va mucho más allá del territorio normal de los cristianos conservadores.  Veo a evangélicos que son más y más influenciados por las enseñanzas sociales católicas, con su énfasis en las buenas obras.  Veo que está sanando la ruptura histórica entre esos que enfatizaban la moralidad personal y social.  Pero más que todo veo emergiendo una nueva clase de líder evangélico».

Un servicio noticioso a través de internet, en un artículo titulado «Rick Warren dice que la iglesia está mejor equipada para solucionar los problemas de África», comenta que Warren ha declarado que «mil millones de soldados a pie» quienes «tienen la promesa del poder de Dios, el mandato bíblico, la ordenanza divina y la autoridad moral para hacerlo», están siendo llamados para establecer el plan P.E.A.C.E.  El tiempo dirá si Warren será capaz de movilizar a mil millones de soldados a pie con propósito.  Sin embargo, una cosa es cierta: A fin de reclutar ese número de participantes comprometidos, este será un ejército ecuménico integrado por personas de distintas religiones que incluirá mucho más que sólo a personas que creen en la Biblia.

La profecía bíblica está siendo juzgada

     Muchos que en un tiempo estuvieron esperando el retorno de Jesús se han quedado dormidos.  Vivimos ahora en un período donde numerosos líderes cristianos prominentes están diciéndole a multitudes de cristianos que prestarle atención a las señales de nuestros tiempos a la luz de la Biblia, es una pérdida de tiempo.  Y muchos de ellos dan un paso adicional y acusan a quienes creen en lo que enseña la profecía bíblica acerca del fin de la edad, de ser negativos y egoístas.

En Una vida con propósito, Rick Warren de hecho estaba sentando la base para la nueva reforma de la Iglesia Emergente, una reforma que rechaza el pensamiento en el retorno de Cristo y trabaja tratando de convencer a las multitudes, de que Cristo ya está en ellos como la conciencia del cristo global.  Como usted verá en la siguiente documentación, Warren no toma en cuenta la profecía bíblica.  Quizá esto ayude a explicar por qué tantos que en un tiempo estuvieron anticipando el retorno del Señor, están ahora ocupados con ambiciones mundanas.  Warren dice en las página 310 de su libro Una vida con propósito: «Cuando los discípulos quisieron hablar de profecía, Jesús rápidamente cambió la conversación a evangelismo.  Él quería que se concentraran en su misión en el mundo.  Así que les dijo en esencia: ‘Los detalles de mi regreso no son de su incumbencia.  Lo que les incumbe es la misión que les he dado’».

Encuentro que es simplemente pasmoso que una declaración de esta clase se encuentre en un libro considerado por el periódico New York Times como un best-seller en el mercado cristiano del día presente.  Jesús estaba diciéndole a los discípulos que ellos no podían saber el día o la hora, pero no hay un solo pasaje en donde el Señor siquiera indique que los detalles de su regreso no son de nuestra incumbencia.  En lugar de cambiar rápidamente el tema, encontramos en el capítulo 24 de Mateo y el 21 de Lucas dos de los pasajes más largos en la Escritura citando las propias palabras de Jesús, y lo que es más, en donde él detalla las señales de su venida.  En esencia, el Señor Jesucristo estaba diciendo: «Como ustedes no pueden saber ni el día ni la hora de mi retorno, necesitan educarse en profecía bíblica y prestar atención a mis palabras acerca de los tiempos finales».  Más tarde, a Juan, uno de estos discípulos, se le dio un libro entero para que escribiera los detalles sobre la venida de Jesús.  El Señor dijo de continuo que estuviéramos alerta y listos para cuando él regresara.  En ambas parábolas y de manera directa, habló de esto.  En Lucas 12:35-40, Jesús enfatizó que es esencial estar preparado para su retorno: “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.  Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.  Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.  Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.  Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá”.

Jesús frecuentemente se refirió a las profecías del Antiguo Testamento.  Esas profecías se convirtieron en la evidencia de que Él era verdaderamente quien decía que era, “...Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”(Is. 9:6b).

Pero Warren dice a los lectores que piensen en algo más que la profecía bíblica: «Si quieres que vuelva pronto, enfócate en cumplir tu misión y no en la profecía».

Lo que es más, Warren concluye esta sección de su libro declarando que el diablo hará hasta lo imposible por «distraerte y apartarte de tu misión», y citando las palabras de Jesús fuera de su contexto, dice: «Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios» (Lc. 9:62 Nueva Versión Internacional).  El reino con propósito de Dios no deja espacio para la profecía bíblica, y de hecho condena a esos que la estudian.  El apóstol Pedro inspirado por el Espíritu Santo, tenía un punto de vista muy diferente, ya que dijo: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”(2 P. 1:19).

Los cristianos son llamados a testificar y a ser atalayas.  No existe ninguna Escritura que diga que ignoremos los eventos que se han destacado como señales indicando el retorno de Jesús.  Si lo hacemos, podríamos ser como las diez vírgenes necias que se durmieron esperando la llegada del esposo: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.  Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.  Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.  Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.  Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!  Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.  Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.  Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.  Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.  Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!  Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.  Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mt. 25:1-13).

A la luz del punto de vista de Warren de los últimos días, ¿qué piensa él respecto a la Iglesia Emergente?  Esta declaración que hizo en el prólogo del libro de Dan Kimball responde la pregunta.  Él nota: «Hoy, quienes andan buscando están hambrientos por símbolos y metáforas, y experiencias e historias que revelen la grandeza de Dios.  Como los que buscan están cambiando constantemente, debemos ser sensitivos a ellos como lo fue Jesús; debemos estar dispuestos a conocerlos en su propio territorio y hablarles en forma que entiendan».

Warren es un entusiasta acerca de la Iglesia Emergente, porque cree que es la iglesia del futuro.  Y como usted verá ahora, la Iglesia Emergente igualmente simpatiza con el punto de vista de Warren de la profecía bíblica, o la omisión de ella, y de su plan para anunciar el reino de Dios.

El mensaje secreto de Jesús

     No es ningún secreto que Brian McLaren rechaza la referencia del libro de Apocalipsis al juicio apocalíptico venidero.  El libro de McLaren, El mensaje secreto de Jesús, revela mucho de su punto de vista sobre esta materia.  Y dice del libro: «Todo lo que he escrito hasta este punto ha sido una preparación para este libro».  Y escribe en la página 157 de un capítulo titulado «El futuro del reino»: «El libro de Apocalipsis es un ejemplo de un género literario popular en el judaísmo antiguo, conocido actualmente como literatura apocalíptica judía.  Si uno trata de leerlo sin entender su género sería lo mismo que ver ‘Viaje a las Estrellas’ o cualquier otro programa de ciencia ficción pensando que es un documental histórico, o ver una telenovela como si fuera una parábola religiosa, o leer una sátira como si fuera una biografía.  Sería como pensar que uno ya sabe todo acerca de los leones por el simple hecho de haber ido una tarde al zoológico a ver uno de ellos pasearse de un lado al otro dentro de su jaula... En lugar de ser un libro que trata sobre el futuro distante, se convierte en una herramienta de diálogo acerca de las dificultades y los retos del tiempo presente.  Se convierte en un libro de advertencias y promesas».

Además de desacreditar la validez de Apocalipsis como un libro que provee revelación profética, McLaren declara en la página 158: «Si Apocalipsis fuera una descripción del futuro distante, habría sido incomprensible para sus lectores originales así como los lectores de todas las generaciones posteriores, y solamente sería relevante y verdadero para una generación, aquella que le tocará vivir en la supuesta época en cuestión.  En cambio, si Apocalipsis es un tomo ejemplar de la literatura de los oprimidos, lleno de advertencias y promesas relevantes para todos los tiempos, le ofrece a cada generación lo que tanto necesita en términos de inspiración, sabiduría y ánimo.  Desde este punto de vista, Apocalipsis se convierte en un libro impactante sobre el reino de Dios aquí y ahora, disponible a todos».

McLaren no sólo cree que este último libro de la Biblia es sobre el «reino de Dios aquí y ahora», él afirma en las páginas 159 y 160 que Jesús no tenía nada que decir acerca de un período catastrófico de juicio: «Otros lectores pensarán en pasajes largos en los evangelios que parecen estar llenos de predicciones hechas por Jesús mismo, que parecen relacionarse con el fin del mundo.  ¿Cómo explicamos pasajes de este tipo como Mateo 24, 25?...

     Puesto que la literatura apocalíptica judía fue un género popular en el tiempo de Jesús, podríamos esperar que él estuviera influenciado en su lenguaje y sus metáforas... en contra del trasfondo de la literatura judía apocalíptica, descubrimos que frases alusivas a la destrucción del mundo, como por ejemplo ‘la luna se volvió toda como sangre’ o que ‘las estrellas caerán del cielo’, son en realidad muy comunes en ese género literario y no deberían tomarse más literalmente que las frases que podríamos leer en cualquier periódico de nuestro tiempo».

Alguien que estaría de acuerdo con McLaren es Barbara Marx Hubbard, una líder de la Nueva Era.  Pero ella le pone una pequeña tergiversación en la teología del reino ahora.  Le llama Alternativa del Armagedón, lo cual básicamente significa que si suficientes personas se unen y piensan positivamente acerca de la tierra y el mundo, entonces este desastroso escenario de los últimos días descrito en el libro de Apocalipsis no tiene que ocurrir para nada.  Ella explica en la página 174: «Aquí estamos, equilibrados o al borde de una destrucción tan grande como el mundo jamás ha visto (una destrucción que mutilará el planeta Tierra para siempre y liberará sólo a los pocos que se irán) o en el umbral de una co-creación global en la que cada persona en la Tierra será atraída a participar en su evolución hacia la divinidad».

Esta cita es del libro de Marx Hubbard que ella titula Apocalipsis.  En esencia, está describiendo lo que cree que será la nueva era que tendrá lugar: Que el hombre evolucionará hacia la “divinidad” y así impedirá lo que la Biblia ha profetizado.  Usando lenguaje de la Biblia, describe así este período en la página 324: «Todos seremos cambiados por esta experiencia en un abrir y cerrar de ojos.  Es un cambio transformador masivo del corazón, una experiencia espiritual compartida por la raza humana, una pacífica segunda venida de lo divino en nosotros ‘como’ nosotros».

Lo que Hubbard está proponiendo es un poco diferente al mensaje de McLaren de que el reino de Dios será establecido aquí en la tierra por los cristianos, sin que el Rey esté físicamente presente.  En la página 71 del Mensaje secreto de Jesús, describe su reino en el que estarán incluidos todos los credos: «Tristemente son demasiado los lugares donde la religión cristiana ha relegado, retocado u olvidado por completo el mensaje secreto de Jesús, en muchos casos durante varios siglos.  En lugar de enfocarse en la venida del reino de Dios a la tierra, la religión cristiana ha optado por el escapismo de abandonar la tierra para irse al cielo... Hemos traicionado el mensaje del reino de Dios como una realidad disponible para todos, empezando por los pequeños, los últimos y los perdidos, y hemos llegado a creer y enseñar por  el contrario que el reino de Dios está reservado para la élite, empezando por los correctos, los limpios y los poderosos».

Barbara Marx Hubbard también habla de este reino venidero en donde toda la humanidad reconocerá su potencial divino y de esta forma evitará el Armagedón.  Dice en la página 172 de Apocalipsis: «Usted debe preparar el camino para la alternativa hacia el Armagedón, el cual es el Pentecostés planetario, el gran instante de cooperación que puede transformar lo suficiente, algo así como una sucesión de carambolas, evitando de esta forma la necesidad de que los siete sellos sean rotos».

Los cristianos fundamentalistas, “uno de los grandes enemigos”

     El sonar una advertencia sobre el escenario de cataclismos de los tiempos finales y el retorno de Cristo, le abre la puerta a una profusión de comentarios hostiles.  Tony Campolo dice en la página 209 del libro Mi mente hablando, que los cristianos que «convierten en una gran cosa su reclamo de que ahora estamos viviendo en la etapa final de la historia de la Iglesia antes de la segunda venida de Cristo, han sido la causa de consecuencias extremadamente perjudiciales».  Y continúa diciendo en la página 216: «Ellos descartan el Sermón del Monte, no les importa los necesitados, y han tenido un impacto tan negativo en la geopolítica, que sólo puede llevarnos a la guerra».  Básicamente, según Campolo, estos cristianos son la razón de que el mundo se encuentre en tal estado de caos, y están impidiendo el progreso de más espiritualidad emergente.  Rick Warren declara que este tipo de cristianos (a los cuales llama fundamentalistas) son «uno de los mayores enemigos del siglo XXI», y los compara con los fundamentalistas islámicos (los terroristas).

A menudo recibo cartas emotivas y correos electrónicos en los que me expresan comentarios sobre este tópico.  Lo siguiente es un ejemplo de una de estas cartas.  Este pastor me dijo: «Leí su evaluación sobre el Plan de PEACE con Propósito.  Tristemente usted piensa que su versión de la teología dispensacional es la del cristianismo bíblico clásico.  Siendo que no era así cómo los cristianos interpretaban la Biblia hasta hace 180 años (y que apenas vino a ser popular hace unos 75 años) usted se yergue en total arrogancia, pensando que el punto de vista de Rick Warren del reino de Dios no es bíblico».

Este mensaje me llegó un poco después de haber publicado un comentario sobre la lista de asociados al plan de  P.E.A.C.E. de Warren.  No era mi intención estar juzgando a nadie, sino señalar el peligro de un plan ecuménico que se asocia con cualquiera y con todos.  El pastor que me envió su comentario no aceptó mi razonamiento.  En lugar de eso, aseguró que mis explicaciones eran producto de una teología de mente estrecha.  Dijo: «Cuando estemos delante de Cristo un día, va a preguntarnos si alimentamos a los hambrientos, vestimos a los desnudos, visitamos a los presos.  ¿Cómo es posible que usted puede estar en contra de un hermano en el Señor que desea hacer esto?  Dios no juzgará ni a usted ni a mí por nuestra doctrina (especialmente la escatología), sino por nuestras obras... Nuestra salvación es sólo por fe, pero la Biblia es también clara respecto a que cada creyente será juzgado después por sus obras».

Mientras que no hay duda que la Biblia le dice a los cristianos que alimenten a los hambrientos, vistan a los desnudos y visiten a los presos, el descartar el punto de vista bíblico de los últimos días de la tierra por un paradigma que intenta traer el cielo a la tierra, por decirlo de alguna forma, es espiritualmente peligroso.  Además, Pablo le advierte a Timoteo que los últimos días estarán caracterizados por líderes que promoverán el punto de vista de que la doctrina no es importante.  Dijo: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”(2 Ti. 4:3).

De manera interesante, Pedro advirtió que el rechazo a la verdad bíblica respecto a los últimos días tendría lugar antes del retorno de Cristo.  Prestemos atención a la advertencia de Pedro y exhortemos a otros a hacer lo mismo: “Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?  Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación”(2 P. 3:2-4).

¿Un reino utópico y sanidad global?

     La Iglesia Emergente habla mucho acerca del reino de Dios en la tierra, pero en un lenguaje y filosofía muy diferente al que describe la Biblia.  En la página 30 de Un manifiesto emergente de esperanza, Doug Pagitt y Tony Jones, citan a Mark Scandrette, un escritor emergente, quien comenta que espera que la Iglesia Emergente se haga cargo de los problemas de este mundo, en una manera que sea “más inteligente” y “más efectiva” que la de esos que vivieron antes.  Él cree, que si contamos con los medios integrantes para participar en la sanidad de nuestro mundo, «el Espíritu de Dios que se cernía sobre la creación está todavía presente en nuestro mundo, invitándonos a que colaboremos con nuestro Hacedor en el cumplimiento del reinado de Dios en la tierra».

El mismo escritor Scandrette expresa su visión comunal para un mundo utópico, dice: «El reino de Dios tiene el poder de producir personas que creen que es posible una forma de vida más hermosa y sostenible».

Pagitt explica que la Iglesia Emergente espera por este reino perfecto en la tierra que será «realmente buenas nuevas para las personas del mundo y no sólo la promesa de un mundo venidero.  Muchos encuentran buenas noticias en el llamado de Jesús para unirse al reino de Dios.  Y permítame decirle que el lenguaje del ‘reino de Dios’ es realmente grande en la Iglesia Emergente».

Cuando pensamos en los pobres en África, en los desamparados sin hogar en América, o en los niños que mueren de sida, deseamos un mundo que no tenga esta clase de sufrimiento.  ¿Pero es el mensaje del reino de Dios que predicó Jesús el que promete sanidad global y un mundo sin dolor y sufrimiento?  No, no es.  De ninguna manera ese reino es para ahora.  Sin embargo, como en nuestro pensamiento humano no podemos imaginar que Dios realmente desee o permita todo este sufrimiento, decidimos que la meta para la humanidad debe ser unidad, paz, no dolor o sufrimiento.  Y en el esfuerzo por llevar a cabo esto se olvida lo más importante: Jesús vino para salvar a los pecadores perdidos y darles la utopía, por decirlo de alguna forma, dentro de sus corazones.  Por lo tanto, mientras nosotros como cristianos debemos hacer lo que podamos para ayudar a los necesitados, nuestra responsabilidad más grande es presentarles el evangelio.

Scandrette llega al extremo de decir en la página 27 de Un manifiesto emergente de esperanza, que «el interés en la teología del reino está relacionado con un sentido de interconexión».  En Espiritualidad cuántica, Leonard Sweet le llama a esta interconexión el TOE (la teoría de todo), en la cual toda la creación está conectada junta por medio de una fuerza espiritual que llama Nueva Luz.  Sweet afirma en la página 13: «Sin embargo, si la iglesia está dispuesta a danzar, primero debe tener de nuevo en forma su flácida personalidad.  Un buen lugar para comenzar es el ejercicio de estiramiento de tocar sus TOEs, (lo cual también se conoce como la Gran Teoría Unificada)... Entonces y sólo entonces, el movimiento de la Nueva Luz de un mundo que tiene fe habrá ayudado a crear el mundo que es y habrá de ser.  Entonces y sólo entonces, los terrícolas descubrirán el significado de estas palabras, algunas de las últimas palabras... pronunciadas por Thomas Merton: ‘Nosotros ya somos uno.  Pero imaginamos que no lo somos’».

La teología del reino ahora y el reino utópico de la Iglesia Emergente, es todo lo que el hombre natural, carnal ve como significativo.  Jesús vino para dar paz y descanso a los sufrientes, a los pobres y a esos en necesidad.  Es una paz que sobrepasa toda comprensión terrenal, y su reino, como Jesús dijo, “no es de este mundo”.  En nuestras mentes terrenales no podemos entender esto, especialmente cuando pensamos a menudo en el sufrimiento horrible que nos rodea.

Si Rick Warren o Brian McLaren van a llevar su mensaje del reino de Dios “aquí y ahora” (y no piensan mucho acerca del hogar eterno), ¿qué harán por un pobre hombre en una choza en África?  Suponga que él nunca pueda salir de la choza, ¿cómo le ayudará el mensaje de ellos?  Pero con el mensaje de Jesucristo, ese hombre puede nacer de nuevo y por fe, por medio de la gracia de Dios, tener a Jesús morando en su interior cada día por el resto de su vida.  Jesús prometió que si alguien le invitaba a entrar, él llegaría y cenaría con él: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”(Ap. 3:20).

Jesús dijo a sus discípulos que el mundo siempre tendría sufrimiento y que siempre habrían pobres.  Él no dijo esto para dar permiso a fin de que ignoremos o evitemos a los pobres y a los que sufren, sino que deseaba que sus seguidores supieran que esta tierra no es el destino final para esos cuyos nombres están escritos en “el libro de la vida” (esos que pertenecen a Cristo).  Es por eso que en el libro de Apocalipsis, el apóstol Juan dijo: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más... Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”(Ap. 21:1, 4).

El verdadero reino de Dios no tiene sentido para el incrédulo, para el no regenerado.  La propia idea es necedad para él.  Es así como se crean proyectos y teologías humanas que se acomoden a su forma de pensar.  Pero la Biblia dice que lo que es sabiduría para el hombre, es necedad para Dios: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.  Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.  ¿Dónde está el sabio?  ¿Dónde está el escriba?  ¿Dónde está el disputador de este siglo?  ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?  Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”(1 Co. 1:18-21).

Parte VIII >>>

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