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Dios dividió las naciones
(P II)

El linaje de Set

Parte I >>>    

Después de que Caín fuera expulsado a las regiones no habitadas de la tierra, la Escritura sigue diciendo: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.  Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós.  Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová” (Gn. 4:25, 26).

El nombre de «Set» en hebreo significa «compensación o sustituto».  Dios compensó a Eva por la pérdida de Abel.  Abel era justo porque tuvo fe en el sacrificio del cordero, el cual miraba hacia el sacrificio del Señor Jesucristo.  Por lo tanto, tenemos razón para creer que Set también era un hombre piadoso.  Dios no habría compensado a Eva con Set, si se trataba de un impío.

Set llamó a su primer hijo «Enós», nombre que significa «moral, nacido para morir».  El nombre implica, que aunque los hombres son hechos justos delante de Dios por medio del nuevo nacimiento, la carne debía morir.  Dios le dijo a Adán que el día que transgrediera su mandamiento y comiera del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, sin duda moriría.  Hay dos explicaciones para esta maldición:

1.  Adán murió espiritualmente cuando quedó separado de Dios.
2.  Ni Adán ni ningún hombre jamás ha vivido para cumplir mil años en la carne, ya que para el Señor, “un día es como mil años, y mil años como un día”.

Algunos eruditos no están de acuerdo respecto a lo que significa el texto de Génesis 4:26.  La Escritura dice que después del nacimiento de Enós, “los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová”.  El Pentateuco y Haftoras - El Texto en Hebreo, la traducción y comentario en inglés escrito por el jefe rabino doctor J. H. Hertz, dice de este versículo: «Entonces los hombres comenzaron a orarle a Dios; o una vez más comenzaron a invocar el nombre de Adonai, Señor, el cual parecía haber sido olvidado entre los descendientes de Caín».

El doctor Ethelbert William Bullinger, quien nació en 1837 y murió en 1912, era un clérigo anglicano, teólogo y erudito, y dice sobre la misma escritura: «Los hombres no comenzaron a adorar (u orar), porque Abel adoró y otros, a no dudar, lo hicieron mucho tiempo antes que él.  Pero aquí lo que la Escritura quiere decir es que comenzaron a llamar a su Dios por el nombre de Jehová.  Enós, aunque hijo de Set, es incluido aquí, porque siguió el camino de Caín».

Ambas explicaciones son posibles, porque fue un poco después de esto que toda carne se corrompió, y cada hombre hacía lo que consideraba correcto ante sus propios ojos, excepto Noé.  En el linaje de Set hubieron muchos hombres de fe, como «Mahalaleel», cuyo nombre significa «Dios es esplendor» y «Enoc», que quiere decir «caminó con Dios».  Enoc tenía 365 años cuando fue trasladado al cielo.  Otro descendiente en el linaje de Set fue «Matusalén», nombre que quiere decir «será enviado».  A no dudar, esta última expresión, miraba hacia el diluvio.  La cronología indica que Matusalén murió en el año en que tuvo lugar el diluvio, y que fue el hombre más viejo que viviera jamás sobre la faz de la tierra.  El testimonio de Matusalén estimuló la predicación de Noé de que sobrevendría el diluvio.

La raza humana antes del diluvio era una sola y hablaba un solo idioma.  Mientras que parece evidente que había clases sociales y económicas, e incluso líderes de las ciudades llamados reyes, no había divisiones gubernamentales y prácticamente ninguna restricción de parte del gobierno.  Los hombres continuaban siendo fuertes y viriles incluso a los setecientos y ochocientos años, y las mujeres eran hermosas, vigorosas y tenían hijos a la misma edad.

No sabemos cuántos hijos pudieron tener Adán y Eva, tal vez cientos.  La Escritura dice simplemente que tuvieron “hijos e hijas”.  Si los nombres de todos sus hijos hubieran sido registrados en la Biblia, quizá habríamos necesitado una hora para leerlos todos y nuestra Biblia sería mucho más voluminosa.  A pesar del testimonio de Set y muchos de sus descendientes, todos los hombres se corrompieron.

Leemos en el registro bíblico en Génesis 6:1-7: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.  Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.  Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos.  Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.  Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.  Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.  Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho”.

Bajo las condiciones de una maldición doble y la segregación del linaje de Caín, el hombre cada día se tornó más y más corrupto.  Para empeorar las cosas, los “hijos de Dios” se casaron con “las hijas de los hombres”.  Cuando en la Escritura se menciona a los hijos de Dios, siempre se refiere a una creación directa de Dios.  Subsecuentemente, dice Moisés: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia” (Gn. 6:11).

La primera civilización identificada fue Sumeria.  Leemos en la página 9 del libro Nómadas escrito por Chaim Potok: «Lo que vemos primero cuando le echamos una ojeada a la antigua Sumeria en el año 3000 A.C., es un territorio del tamaño aproximado de Massachusetts o Bélgica, que contenía cerca de una docena de ciudades, muchas de las cuales se podían ver desde las otras.  Represas, zanjas de drenaje y canales habían sido construidos para controlar las aguas de los dos ríos y restringir el oleaje que provenía del golfo Pérsico... Civilizaciones comenzaron con las ciudades de Sumeria, Eridú, Ur, Erec, Lagash, Nipur, Kish y otras».

Sumeria estaba localizada en un punto en el corazón del huerto del Edén.  Los arqueólogos han sido incapaces de identificar a cuál división racial pertenecían, lo único que sabemos es que eran los descendientes de los hijos de Adán, ya que en ese tiempo sólo había una raza.  Sumeria prosperó entre los años 3000 y 2400 A.C., colocando esta sociedad antes del diluvio.

Los habitantes de las ciudades de Sumeria guardaban registros detallados y recuentos históricos sobre tabletas de arcilla.  Ellos escribían en escritura cuneiforme, es decir, en caracteres en forma de cuña.  Este primer estilo de escritura fue adoptado por los asirios, y muchas de las tabletas que quedaron en Sumeria, fueron más tarde copiadas por los asirios.  En las ruinas del palacio del rey Asurbanipal se encontraron unas veinticinco mil tabletas cuneiformes.

Los antiguos registros sumerios revelan que los líderes de la ciudad eran jueces benevolentes con poca o casi ninguna autoridad judicial.  Si se cometían crímenes y trataban de llevar a juicio a las personas involucradas, siempre resultaba en caos.  Había guerra constante y violencia.

Algunos moradores de las ciudades adoraban hasta quinientos dioses.  Los relatos antiguos del territorio de Sumeria corresponden con las descripciones de los antediluvianos que vivieron en otras áreas.  Pero en medio de esta civilización violenta, inmoral y corrupta, Dios vio a un hombre que creía en él, y leemos en Génesis 6:8: “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.

A Adán se le llama hijo de Dios porque fue creado por él.  Después de su caída, no se menciona a ningún hijo de Dios entre la raza humana hasta que nació el Señor Jesucristo.  Los fieles que murieron antes de la cruz, antes que el Señor Jesucristo muriera por los pecados de ellos, fueron al Paraíso, también llamado el seno de Abraham.  Los cristianos somos hijos de Dios por adopción.  Por medio de Jesucristo, hemos nacido de nuevo del Espíritu Santo y hechos nuevas criaturas en Él.  Por su parte, los ángeles son llamados hijos de Dios porque fueron creados directamente por Él.  El significado en hebreo para los “hijos de Dios” mencionados en Génesis 6:2 es «los caídos», o «los hijos caídos de Dios».

Josefo escribió como sigue en el libro uno, capítulo tres, parágrafo uno de su obra Antigüedades de los Judíos: «La posteridad de Set siguió durante siete generaciones considerando a Dios como Señor del universo y observando una conducta virtuosa; pero con el tiempo se corrompieron y adoptaron las prácticas de sus antepasados y no cumplieron con las honras señaladas para ser rendidas a Dios ni se preocuparon de ser justos con los hombres.  El mismo celo que antes demostraban para ser virtuosos lo demostraban ahora doblemente para ser perversos, y se acarrearon la enemistad de Dios.  Muchos ángeles de Dios convivieron con mujeres y engendraron hijos injuriosos que despreciaban el bien, confiados en sus propias fuerzas; porque según la tradición estos hombres cometían actos similares a los de aquellos que los griegos llaman gigantes».

Muchos creen que los hijos de Dios mencionados en Génesis 6:2 eran hombres del linaje de Set, quienes se casaron con mujeres de la descendencia de Caín.  Sin embargo, una hueste de eruditos hebreos contienden que el texto declara claramente que eran ángeles caídos.  Filo, Tertuliano, Justiniano, Lutero y los historiadores William Pember y Craig Wuest, son sólo algunos de los reconocidos eruditos que creían que la Escritura indica que estos eran ángeles que abandonaron su primer estado para seguir a Satanás, quienes subsecuentemente tomaron mujeres como sus esposas, tal como indica Judas 6: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”.

El Señor Jesucristo dijo que los ángeles en el cielo no se casan, pero esto sólo se aplica a los ángeles que permanecieron fieles a Dios.  La Biblia siempre hace referencia a los ángeles como hombres, incluso los ciudadanos perversos de Sodoma trataron de abusar a los dos ángeles que llegaron a la ciudad.  Los ángeles caídos descendieron a la tierra, porque en ese tiempo, todos los hombres con excepción de Noé y unas pocas personas más, consideraban al Creador como su enemigo.

Noé fue salvo, no por nada que el patriarca hubiera hecho, sino porque creyó en Dios cuando le dijo acerca del diluvio que habría de venir.  El resultado de la gracia del Señor se encuentra expresado así en Hebreos 11:7: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.

Babel y el mundo después del diluvio

     De que tuvo lugar un diluvio universal es algo más allá de cualquier controversia.  Con respecto al diluvio del día de Noé, cuyo objetivo de acuerdo con la Escritura fue librar a la tierra de toda la humanidad corrupta, dice en la página 75 del Compendio Manual de la Biblia escrito por Henry Halley: «Según contó Beroso en el año 300 A.C., los archivos del Templo de Marduk en Babilonia contenían esta historia: Que cierto rey Xisuthro fue amonestado por los dioses a que construyera un barco y tomara a bordo a sus amigos, parientes y toda clase de animales, y la comida necesaria.  Hizo un barco inmenso, que encalló en Armenia.  Cuando las aguas bajaron, envió aves; a la tercera vez, no volvieron.  Salió del barco, hizo un altar y ofreció sacrificios...

     Los egipcios tenían una leyenda de que los dioses cierta vez purificaron la tierra mediante un gran diluvio, del cual solamente se salvaron unos pocos pastores sobre una montaña.
     La tradición griega: Deucalión, amonestado de que los dioses habían de traer un diluvio sobre la tierra por su gran maldad, hizo un arca, que luego descansó sobre el monte Parnaso.  Envió dos veces una paloma.
     Tradición hindú: Siendo advertido, Manu hizo un barco en el cual solamente él se salvó, de entre todos los seres vivientes.
     Tradición china: Fa-He, fundador de la civilización china, según se dice, se salvó juntamente con su esposa, tres hijos y tres hijas, de un diluvio que fue enviado porque el hombre se había revelado contra el cielo.
     Inglaterra: Los druidas tenían una leyenda de que la tierra había sido poblada de nuevo por un patriarca justo que en un barco fuerte se había salvado de un diluvio enviado por el Ser Supremo para destruir al hombre de sus maldades.
     Los polinesios cuentan historias de un diluvio del cual ocho personas se salvaron en una canoa.
     México: Un hombre y una mujer se salvaron en un cajón que flotó sobre las aguas del diluvio.
     Los indios norteamericanos tenían varias leyendas según las cuales una, tres u ocho personas se salvaron de las aguas.
     Groenlandia: La tierra se volcó y todos se ahogaron, menos un hombre y una mujer, que poblaron de nuevo la tierra.
     Los babilonios, asirios, egipcios, persas, hindúes, griegos, chinos, frigios, fijianos, esquimales, indios norte y sudamericanos, brasileños, peruanos y toda rama de la raza humana (semitas, arianos y turianos), todos tienen tradiciones de un gran diluvio que destruyó a toda la humanidad menos a una sola familia; tradición que se habrá impreso indeleblemente en la memoria de los antepasados de todas estas razas antes de que se separaran.  ‘Todos estos mitos se comprenden solamente bajo el supuesto de que algún evento de tal naturaleza sucedió.  Semejante creencia universal y que no nazca de algún principio instintivo de nuestra naturaleza, necesariamente ha de basarse en un hecho histórico’».

Dice en la página 18 del libro Nómadas escrito por Chaim Potok, respecto al recuento sumerio del diluvio: «...Se descubrió una antigua tableta sumeria que trata de este diluvio antiguo, y está bastante dañada.  Nos dice que los grandes dioses... moldearon las personas negras, la vegetación, los animales.  Ellos bajaron la monarquía desde el cielo... y hablaron del diluvio... Se ha dicho que algunos de los dioses lloraron por la devastación venidera, y que uno de ellos se encargó de advertir a un rey piadoso del diluvio.  Este rey construyó una embarcación.  Se embarcó en ella durante siete días y siete noches mientras las tumultuosas aguas arrasaban los centros de culto y la tierra.  Luego la tormenta cesó, el sol brilló y el piadoso rey abrió una ventana de la embarcación y Utu, el dios sol, hizo brillar sus rayos sobre la embarcación... El rey ofreció sacrificios a los dioses.  Le fue garantizada la vida eterna».

La similitud de estos relatos antiguos son suficientes para probar históricamente que hubo un diluvio que arrasó la entera masa terráquea, y que unas pocas almas fueron salvas en medio de esta generación perversa para repoblar la tierra.  La Biblia nos dice que ocho almas se salvaron: Noé, su esposa, Sem, Cam y Jafet y sus esposas.  Si Sem, Cam y Jafet tenían hijos en ese tiempo, ellos probablemente eran lo suficientemente adultos para adoptar sus propias decisiones y permanecer si así lo querían con la generación condenada: “Los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua” (1 P. 3:20).

El arca de Noé descansó sobre el monte Ararat, y Noé edificó un altar y ofreció un animal limpio como sacrificio a Dios.  Leemos en Génesis 8:21 y 22: “Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.  Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche”.

Antes de ese tiempo, el hombre no había experimentado ni frío ni calor extremo, es decir, invierno o verano.  Esto fue parte de la segunda maldición que Dios puso sobre la creación debido al pecado de la humanidad.  Sin embargo, el hombre había demostrado, que por la contaminación del pecado su corazón era malo de continuo y que necesitaba un Redentor que lo salvara de su maldad.  El sacrificio de Noé miraba hacia este Redentor, el Señor Jesucristo quien moriría por los pecados de la humanidad.  Fue por esta razón que el dulce Salvador ascendió ante Dios.  El Creador determinó no poner otra maldición sobre la tierra, y desde los días de Noé hasta este momento, el mundo desde el punto de vista del medio, ha permanecido razonablemente estable.

Leemos de otros cambios que ocurrieron después del diluvio.  En el capítulo 9 de Génesis está registrado que Noé y su familia vieron el arco iris por primera vez, tal como dijo Dios: “Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra” (Gn. 9:13).  También dice la Escritura que... “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.  El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.  Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.  Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.  Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.  El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre” (Gn. 9:1-6).

Dios le ordenó a los hijos de Noé que fueran fructíferos y se multiplicaran (que tuvieran muchos hijos e hijas), y que llenaran la tierra.  Sin embargo, después de esto el hombre tendría más problemas para repoblar la tierra que los que tuvo antes del diluvio.  Ya no tenía la capacidad de comunicarse con los animales de la tierra, sino que los animales le temían y muchos se levantaban contra él y lo atacaban.  Dios les dio instrucciones de que debían complementar su dieta con la carne de animales, porque la tierra había sido maldecida por tercera vez y las hierbas, los vegetales y las frutas no podían suplir suficiente proteína.

Claro está, nosotros sabemos que nuestra expectativa de vida es de 80 años, incluso a pesar de los avances en la medicina moderna y las nuevas tecnologías médicas.  También las mujeres han dejado de tener hijos aproximadamente a los 45 años de edad.  Si Dios hubiera reducido de súbito la duración de la vida, habrían transcurrido siglos y siglos para repoblar la tierra, fue así como la vida humana se fue reduciendo gradualmente.

La duración de la vida de Noé fue de 950 años, él vivió 350 después del diluvio, y murió sólo 50 años antes de que naciera Abraham.  Es enteramente posible que Abraham conociera a uno, o tal vez hasta los tres hijos de Noé.  Cam tuvo treinta hijos, Jafet tuvo catorce y Sem veintiséis.  La Biblia no nos dice cuántas hijas tuvieron.  Ciertamente sería muy improbable para una mujer tener tantos hijos a lo largo del curso de una vida normal hoy.

Peleg, quien existió durante el tiempo de la Torre de Babel, vivió hasta los 239 años, y Eber, un nieto de Noé hasta los 464 años.  De tal manera, que después del diluvio, por cerca de cuatrocientos años, los hombres y las mujeres vivieron por varios cientos de años y tuvieron familias muy numerosas.  Esto fue con el propósito determinado de repoblar rápidamente el planeta, ya que Dios deseaba que toda la tierra volviera a ser habitada nuevamente.

Con respecto a la vida después del diluvio, leemos que Dios dijo a los hombres que cada uno sería responsable de sus propios asuntos.  Que si alguno de ellos le quitaba la vida a otro, es decir, le asesinaba, tendría a cambio que pagar con su propia vida.  Este mandamiento implicaba también que un concilio de varones era responsable de administrar justicia y ejecutar juicios.  Antes del diluvio, Dios no permitía que los hombres ejercitaran tal responsabilidad.  Le puso una marca a Caín como una advertencia para que no le matasen.  Sin embargo, con el propósito de mantener el orden en el mundo, y darle a la raza humana la libertad para declarar sus verdades divinas, a fin de que otros pudieran ser salvos, el Creador instituyó gobiernos humanos.

La base de esta ley es la pena capital, pero en nuestro día este castigo se ha ido aboliendo poco a poco en la mayoría de naciones, excepto en los países comunistas y musulmanes.  Según los últimos datos de Amnistía Internacional, más de dos tercios de los países del mundo han abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica.  El número de países abolicionistas y retencionistas se distribuye en la actualidad de la siguiente forma:

•    Abolicionistas para todos los delitos: 92
•    Abolicionistas sólo para delitos comunes: 11
•    Abolicionistas de hecho: 34

Abolicionistas para todos los delitos

     He aquí una lista de los países cuyas leyes no establecen la pena de muerte para ningún delito: Albania, Alemania, Andorra, Angola, Armenia, Australia, Austria, Azerbaiyán, Bélgica, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Bután, Cabo Verde, Camboya, Canadá, Chipre, Colombia, Costa de Marfil, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estado Vaticano, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Guinea-Bissau, Haití, Honduras, Hungría, Irlanda, Islandia, Islas Cook, Islas Marshall, Islas Salomón, Italia, Kiribati, Liberia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Macedonia (ex república de Yugoslavia), Malta, Mauricio, México, Micronesia, Moldavia, Mónaco, Montenegro, Mozambique, Namibia, Nepal, Nicaragua, Niue, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Palau, Panamá, Paraguay, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumania, Ruanda, Samoa, San Marino, Santo Tomé  Príncipe, Senegal, Serbia, Seychelles, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Timor Oriental, Turkmenistán, Turquía, Tuvalu, Ucrania, Uruguay, Uzbekistán, Vanuatu, Venezuela, Yibuti.

Abolicionistas sólo para delitos comunes

         País               Fecha         Última ejecución
Argentina             1984
Bolivia                  1997                   1974
Brasil                    1979                   1885
Chile                    2001                   1985
El Salvador            1983                   1973
Fiyi                      1979                   1964
Israel                   1954                   1962
Kazajstán              2007
Kirguizistán            2007
Letonia                 1999                   1996
Perú                     1979                   1979

 
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